Servicio universal y banda ancha en américa latina

Publicado: 2010-11-15

Varios países de la región incluyen el acceso a Internet como uno de los posibles servicios de telecomunicaciones para introducir en sus planes de universalización. Acceso a Internet y acceso a banda ancha son conceptos que son pensados como sinónimos, aún cuando muchas veces el servicio que se brinda como acceso a internet sea de banda angosta.

En vista de la aceptada importancia del servicio de Inter-net de banda ancha y del  amplio potencial de esta última para diversas aplicaciones como educación, cultura y en-tretenimiento, telesalud, desarrollo económico y comercio electrónico, gobierno, seguridad pública, entre otros, es importante observar cómo cada país vincula las políticas de banda ancha con las de acceso o servicio universal.

En los 20 países de la región estudiados, sólo tres cuentan con planes de desarrollo específicos de la banda ancha: Brasil, República Dominicana y Trinidad y Tobago.

Brasil vincula claramente su política de banda ancha con la de servicio universal. Por medio de la empresa estatal Telebrás brinda conexión a Internet de banda ancha a universidades, centros de investigación, escuelas, hospi-talles, centros de salud, telecentros y otros puntos de interés público. Asimismo, Telebrás puede prestar el servicio para usuarios finales en regiones caracterizadas como de oferta inadecuada.

República Dominicana ejecuta su plan de desarrollo de banda ancha a través del Proyecto Conectividad Rural de Banda Ancha, el cual consiste en la instalación de la infraestructura necesaria para satisfacer las necesidades de acceso a Internet de Banda Ancha y todos los servicios que pueda brindarse sobre éstos en las comunidades carentes de dichos servicios, y también en los lugares donde el Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (INDOTEL) promueve proyectos de inclusión social.

Finalmente, el plan de desarrollo de banda ancha de Trinidad y Tobago no incluye de manera directa objetivos de servicio universal. Sin embargo, debe destacarse que este país, además de contar con un plan de banda ancha, se encuentra formulando la estrategia fastforward, que se enfoca en la adopción y uso de TIC de los ciudadanos y las empresas.

En la amplia mayoría de países, las políticas para el desarrollo de la banda ancha se encuentran en diferentes planes, agendas, leyes, o dentro de los proyectos de los respectivos fondos de servicio universal. Por ejemplo, encontramos que la Agenda Digital Argentina no cuenta con planes específicos destinados a masificar los servicios de Internet, y tampoco cuenta con metas de penetración del servicio.  El 21 de octubre de 2010, se creó el  Plan Nacional Argentina Conectada que incluye un eje estraté-gico de infraestructura y conectividad abordado desde una óptica universal e inclusiva con el fin de fortalecer la inclusión digital en la Argentina.

En Bolivia existe un Plan Nacional de Inclusión Digital que tiene como objetivo “mejorar el acceso a conectividad (Internet)”.

En Chile, observamos que la banda ancha ha sido vinculada al servicio universal en la Estrategia Digital 2007 – 2012 que tiene por objetivo duplicar las conexiones de banda ancha, abarcando todo el territorio nacional.

En Colombia, el plan Vive Digital lanzado a fines de octubre de 2010 incluye entre sus metas cuadruplicar el número de conexiones y conectar al 50% de los hogares y pequeñas empresas (PYMES) y triplicar el número de municipios conectados. Este es uno de los casos que mejor ejemplifica la tensión entre ambiciosos objetivos de ampliación del acceso a Internet, sobre la base de infraestructura de banda ancha, y ausencia de metas, en términos de acceso universal. De hecho, en el Plan se habla de la “masificación” de los accesos a Internet pero no de su “universalización”.

El servicio universal se vincula con el desarrollo de la ban-da ancha en el Plan Nacional de Desarrollo de las Teleco-municaciones 2009 – 2014 de Costa Rica. El plan tiene como metas: (i) que todos los usuarios finales puedan contar con acceso a Internet de banda ancha, (ii) que se establezcan centros de acceso a Internet de banda ancha en las comunidades rurales y urbanas menos desarrolla-das y para poblaciones excluidas, (iii) que se brinde acceso a Internet de banda ancha a las escuelas y los colegios públicos, (iv) a los hospitales, clínicas y demás centros de salud comunitarios, y (v) a las instituciones públicas.

Guatemala no cuenta con un plan formal de desarrollo de la banda ancha, pero el Programa de Desarrollo Econó-mico desde lo Rural (PDER), financiado por el Banco Mundial, tiene previsto que el 100% de las cabeceras municipales del área de intervención del Programa PDER, cuenten con acceso a Internet de banda ancha.

En México observamos que el acceso universal a la banda ancha es el objetivo más importante de la Agenda de Conectividad pues señala que “Garantizar el acceso universal de banda ancha gubernamental y comunitario en todo el territorio nacional, especialmente en las escuelas y espacios educativos, bibliotecas, centros de salud, oficinas gubernamentales (…), y en la red de puntos comunitarios de acceso (…)”.

Otras metas consisten en aumentar la cobertura de banda ancha hasta contar con 22 usuarios por cada 100 habitantes e incrementar el uso de Internet a 60 millones de usuarios; esto se logrará a través del aprovechamiento de la Fibra Óptica Dorsal y de las Redes estatales inalámbricas complementarias.

Panamá busca promover la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos a través del proyecto Red Nacional de Acceso Universal a Internet.

En Perú encontramos que el vínculo de la banda ancha con el servicio universal se encuentra tanto en su actual diseño del Plan de Desarrollo de Banda Ancha así como en los proyectos que ha venido llevando a cabo el Fondo de Inversión en Telecomunicaciones (FITEL).

Finalmente, Uruguay no cuenta con un Plan de Desarrollo de Banda Ancha específico, probablemente porque el nivel de acceso a este servicio es del más alto de la región. Esto se explica por la alta cobertura de la infraestructura de la Administración Nacional de Telecomunicaciones (ANTEL) y los objetivos de accesibilidad de la estructura tarifaria de las telecomunicaciones en el país.

Conclusiones

Entre las políticas de Acceso/Servicio Universal y las políticas de desarrollo de la banda ancha, se encuentran las políticas de inclusión digital o las diferentes agendas di-gitales que varios países han diseñado e implementado. Varios de los países que han seguido este camino, inclu-yen la banda ancha como parte de la dimensión de conectividad necesaria para cualquier programa de inclusión digital, o de masificación del uso de Internet de alta velocidad.

Las políticas de acceso universal y las políticas de desarrollo de la banda ancha tienen un espacio de común desarrollo. De un lado, se encuentra el hecho evidente que ambas requieren un esfuerzo de los gobiernos que incluye la asignación de recursos públicos. De otro lado, ambas demandan promover el desarrollo de infraestruc-tura de telecomunicaciones, tanto al nivel de redes de transmisión de alta capacidad, como al nivel de capila-ridad y la expansión hacia la última milla.

La combinación óptima entre esfuerzo público y esfuerzo privado requiere mirar las políticas de desarrollo de la banda ancha en un marco no solamente de un ecosistema que requiere una mirada comprehensiva sino y, fundamentalmente, de inclusión social. Y necesariamente, los esfuerzos, públicos o privados, tienen que estar acompañados de un correlato de recursos disponibles para financiarlos. La prueba para decidir si un servicio tiene que ser incluido en una política de acceso universal es si la no utilización convierte al individuo en un excluido. Tenemos pocas dudas que este es el caso del acceso a Internet de alta velocidad.

(CC) Texto elaborado sobre la base de: Barrantes, Roxana y Aileen Agüero. El acceso universal a las telecomunica-ciones y su vínculo con las políticas de banda ancha en América Latina. Lima: DIRSI, 2010.